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Letter at length, July 3

Ashland, heart of the world

As a member of the group from the city of Guanajuato that was in Ashland some days ago, I had the great opportunity of experiencing the true concept of friendship in each and every one of the people who received us in their homes, temples, synagogues, service clubs, businesses, educational institutions and municipal dependencies, and who, in matchless manner, took care of us.

Ashland is not a small town or city located close to the mountains; it is the very heart of the world, from where radiates an affection that I have never encountered in any other place or person. From here art is being born art and the best theatrical re-creations that one could ever enjoy anywhere; here there is a hospitality that no one anywhere else on the planet can offer. The coldness of the mountain arrives here to encounter human warmth and to be transformed in a prayer of love that embraces two cities geographically distant but close in heart.

There are no words to express our appreciation for the detail of city authorities permitting the Mexican flag to wave beside the American, or for the welcoming banner over the street, the presentations at the university, the food, the tranquil sleep and the enjoyment of singing and dancing with "The Music Man," fighting and dying with "Macbeth" and enjoying the confusion of a cell phone in the Festival's New Theater.

Our sisterhood of 40 years has again destroyed the Tower of Babel because our friendship is much stronger than any human barrier that could exist. Be assured that upon return to Guanajuato, I have not tired, wherever I have had the opportunity, of saying that the people of Ashland are the best people in the world.

Thank you,

Jesús Antonio Borja Pérez

Guanajuato Municipal Director of Culture

Ashland, corazón del mundo

Con la comitiva de la cuidad de Guanajuato que hace unos días estuvo en Ashland, tuve la gran oportunidad de conocer el verdadero concepto de la amistad en todas y cada una de las personas que nos recibieron en sus hogares, templos, sinagogas, clubes de servicio, negocios, instituciones educativas y dependencias municipales que de inigualable manera nos han atendido.

Ashland no es un pequeño pueblo o ciudad enclavada cerca de las montañas, es el mismo corazón del mundo, desde aquí se irradia un cariño que no he encontrado en ningún lugar o persona, de aquí nace el arte y la major recreación teatral que se pudiera disfrutar en cualquier sitio, aquí hay una hospitalidad que nadie en otro punto del planeta puede ofrecer. Hasta aquí llega el frio de la montaña para conocer el calor humano y transformarse en una oración de amor que abraza a dos cuidades distantes geográficamente, pero cercanas en corazon.

No existen palabras para agradecer el detalle de las autoridades municipales al permitir que la bandera mexicana ondeara de la mano con la estadounidense, o la manta que atraviesa la calle para darnos la bienvenida, las exposiciones en la universidad, la comida, el sueño tranquilo y el disfrute de cantar y bailar con "The Music Man" o luchar y morir con "Macbeth" y disfrutar de la confusión con un teléfono celular en el nuevo teatro del Festival.

Nuestro hermanamiento de cuarenta años ha destruido la Torre de Babel porque nuestra amistad es mucho más fuerte que cualquier barrera humana que pudiera existir. Tengan la seguridad de que al regresar a Guanajuato en cualquier sitio en que he tenido oportunidad no me canso de decir que la gente de Ashland son las mejores personas del mundo.

Gracias,

Jesús Antonio Borja Pérez

Director Municipal de Cultura de Guanajuato